Atiende a quien te escribe de día, de noche y en fin de semana —por WhatsApp, tu página, Instagram o Messenger— con los precios y las reglas de tu negocio, y te deja puesta la cita, la cotización o el pedido. Es como contratar un vendedor más; lo que pide criterio, va con tu gente.
Que no haya nadie. O que tu gente esté, pero ocupada. Por eso el agente no trabaja un turno: trabaja todos.
de cada 100 citas que pone el agente
en contestar a las 11
de la mañana
en contestar a las 11
de la noche
10:42 pm. Alguien le escribe a tu negocio. Esto es lo que pasa — y esto es lo que tu equipo se encuentra en la mañana.
Llega por WhatsApp, tu página, Instagram o Messenger — a la hora que sea.
Lo entiende aunque venga en foto o en documento: la placa de datos, la lista de requisitos, el plano.
Responde con lo tuyo — tus precios, tus reglas. Y si algo no lo sabe, no lo inventa: escala a tu equipo.
Manda la ficha técnica, el menú o el catálogo cuando le sirve — solo material que tu equipo cargó.
Califica con tu criterio: a quién vale la pena pasarle, a quién no.
Agenda o levanta el pedido — y se lo asigna al vendedor correcto, de la sucursal correcta, en su turno y sin pasarse del cupo.
Avisa a tu equipo — y sabe si el aviso llegó, no solo si se envió.
Le recuerda la cita al cliente para que no falte.
Al cierre le pregunta cómo le fue — la calificación llega a tu tablero.
Y todo queda medido: cuánto entró, qué lo trajo y cuánto regresó.Tú recuperas tu tiempo: dejas de ser el que tiene que contestar todo, a toda hora.
La diferencia es quién contesta.
Cada cliente que escribe queda registrado solo: quién es, qué pidió, en qué va su venta. El agente separa al curioso del que va en serio (a eso le llaman calificar) y avanza la venta hasta dejar la cita puesta; “llegó” y “se cerró” los confirma tu equipo — y así lo decimos.
Tu cliente no elige el canal pensando en ti: escribe por donde ya tiene abierto. Toca uno y mira la misma conversación — incluido el momento en que el agente se niega a confirmar una mesa que ya se ocupó. Esa regla no cambia de canal en canal, porque no vive en el canal: vive en tu operación.
Es el canal de la mayoría de tus clientes y el que recibe la pauta de Meta. Tu agente contesta en segundos y solo ofrece horas que existen de verdad.
Ves cada venta que llega y cómo la gestiona el agente (CRM), y el retorno de cada peso que metes a publicidad (ROAS). También la fuga del mes: cuántos escribieron y a cuántos nadie contestó a tiempo, en pesos. Lo incómodo también se publica. Esto es lo que pasa mientras tu equipo no está — sin que nadie capture nada.
Todo lo de abajo ya corre en producción, y son cifras del mes de agosto de 2026 completo. Lo que todavía no medimos, no lo publicamos.
Resuelve la duda del trámite con la información del despacho y agenda la cita él solo.
Aparta la mesa solo en horas que existen, levanta el pedido para llevar y le recuerda la reservación al cliente.
Levanta el pedido estructurado — producto, cantidad, sucursal, entrega — y lo asigna al vendedor de esa sucursal, con acuse.
Atiende cada consulta con el catálogo real del negocio — no con un guion — y le pasa el cierre al vendedor que toca.
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